domingo, 11 de marzo de 2012

LA VERDAD NO ES VERDAD HASTA QUE LA CREEMOS

" - Doctor, ¿cómo sabe usted que su padre es efectivamente su padre
 - No sé...
 - Porque se lo ha dicho su madre. "
"La hija del apocalipsis" de Patrick Graham

¿Podemos estampar el sello de la verdad a lo que creemos?



       Leyendo estas palabras me puse a pensar que todo lo que sabemos y creemos que es cierto puede que no lo sea, la mayor parte de la información de la que disponemos, excepto nuestros instintos más básicos, nos la han contado. ¿Y si lo que nos han contado no es cierto? Rectifico, es cierto porque la persona que nos lo ha contado lo cree así, pero ¿y si para otros no es cierto lo que nosotros damos por sentado?.

Os pongo un ejemplo, en China comen perros, en casi cualquier otra parte del mundo esto nos parece una aberración, porque nos han contado desde pequeños que los perros son nuestros amigos y te pueden gustar o no pero ¡¡ No sirven de alimento !!!

A los niños chinos les han contado desde pequeños que los perros son alimento, como para nosotros las gallinas o los cerdos y les parece bien utilizarlos como tal. ¿Quién conoce la verdad? Todos, cada uno conoce su verdad porque es así como nos la han contado.

Siguiendo con el ejemplo, quiero deciros que mi verdad es que la aberración es la misma empleando cualquier ser vivo, pero hay que alimentarse y mi cabeza selectiva no imagina que lo que me como es un corderito como el de Bambi, sino que es un trozo de carne que no sale de ningún lado, nace así en el supermercado.

En resumen y para concluir, no hay verdad verdadera, cada uno piensa diferente y aunque dificil en algunos casos, hay que ponerse en la piel del otro e intentar entender el porque de su verdad.

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